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  1. Dos palabras

    24 enero 2012

    ¡Te quiero! Son sólo dos palabras
    pero..., tan difíciles de ser oídas de tu boca
    que, antes de que me des tal alegría,
    veré como el verde a rosa troca
    de los bosques y las selvas más umbrías.


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  2. Almas

    22 enero 2012

    Hay almas que han nacido
    para ganar...
    Hay almas que han nacido
    para perder...
    Hay almas que ni siquiera
    son almas...
    sólo tristes sombras errantes
    en un valle de espejos
    que reflejan su lacerada imagen
    su vacío abominable
    su insoportable angustia de vivir
    almas en un mundo sin alma
    amor en un mundo sin amor
    lágrimas en un mundo desierto
    lágrimas por un desierto yermo
    un vetusto bajel llamado corazón,
    gobernado por el inmaterial capitán
    de los espectros...
    en cuyo interior se fraguan ilusiones
    y nace y vive... y muere cada sueño.



    Huelva, Abril de 1992
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  3. A partir de mañana publicaré día a día las páginas de un libro que fuí escribiendo entre los años 1987 y 1992. Aquellos años marcaron mi vida y mi forma de pensar y fueron moldeando la persona que hoy soy.

    Pequeños poemas, pequeñas reflexiones de la vida, amores, desamores, ilusiones, sueños y esperanzas. Son casi 80 páginas donde fui dejando plasmadas las huellas de mi alma, mis vivencias, mis experiencias, pensamientos convulsos de un espíritu inquieto. Poemas algunos escritos entre lágrimas, y otros, los menos,  escritos entre momentos de alegría.



    Aquellos que me conocéis muy de cerca siempre me habéis dicho que debería de dar a conocer públicamente esta parte de mí que llevo oculta con recelo por los miedos que produce pensar que se burlen al leer estos escritos.

    Después de varios días dándole vueltas al asunto ha llegado el momento de quitarse la máscara y dar a conocer la cara oculta de mi alma sin temores de ningún tipo.

    De todo lo que viene a continuación en las entradas de esto blog solamente existen tres copias, una manuscrita que perdí en una mudanza y dos libros encuadernados que guardo celosamente. Todo lo que vais a leer tiene entre 18 y 24 años, todo este tiempo enterrado en lo mas profundo del alma por el temor que he comentado.

    Espero que os gusten, y espero vuestros comentarios. Ya no me importan las críticas porque con el tiempo he aprendido a encajarlas bien, las buenas y las malas. Espero que algunas de las entradas os produzcan sensaciones, aquellas sensaciones que me llevaron a escribirlas en su día. Si logro transmitir ese sentimiento daré por bueno el intento.

    A partir de mañana...
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  4. Cuenta la leyenda que en el principio de los tiempos se reunieron los demonios para robarle a los hombres su mas ansiado tesoro, la felicidad.

    El primero de los sabios demonios decidió arrebatarla y esconderla en lo mas profundo de la mas abrupta selva para que el hombre desistiera en sus intentos de lograr la felicidad.

    Pero el mas viejo de los demonios dijo desde la penumbra que no serviría de nada, el hombre en un afán aventurero llegaría a conquistar todas los rincones de la tierra, incluso los mas recónditos y llegaría hasta la felicidad tan ansiada.

    El segundo de los demonios decidió que la mejor opción era esconderla en lo mas alto de la mas alta montaña donde el hombre jamás llegaría.

    De nuevo el viejo demonio desde el rincón de la sala apuntó que el hombre en su afán aventurero no sólo lograría llegar hasta la mas profunda selva sino también a lo mas alto de las montañas, con lo que esconderla allí tampoco serviría de nada.

    Otro de los demonios propuso hundirla en el mas profundo de los océanos para que nunca el hombre pudiera llegar hasta ella.

    Pero el sabio y viejo demonio dijo de nuevo que el hombre aunque no pudiera llegar por sus propios medios inventaría máquinas y una de ellas llegaría a la mayor profundidad y lograrían encontrar la felicidad allí escondida.

    Los demonios allí reunidos fueron uno a uno proponiendo ideas para esconder la felicidad y todas fueron rebatidas por el viejo y sabio que estaba en penumbra.

    De tal forma que a los demonios se les acabaron las ideas y terminaron por preguntar al sabio donde escondería el la felicidad para que los hombres nunca pudieran encontrarla.

    El viejo demonio, saliendo de la penumbra se dirigió al resto con voz serena y dijo:

    "Para que el hombre nunca encuentre la felicidad debemos esconderla en un sitio donde nunca se le ocurra ir a buscarla. La esconderemos dentro de sus corazones".



    Por eso, nos pasamos toda una vida buscando la felicidad fuera de nosotros, sin saber que siempre la llevamos con nosotros mismos.
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