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  1. Twitterinteracción

    28 marzo 2013

    Llega un día en que alguien te habla de Twitter. Picado por la curiosidad llegas a casa, entras a Twitter y te creas una cuenta. Inmediatamente Twitter te hace recomendaciones que a quién empezar a seguir, y tras concluir algunos sencillos pasos ya eres usuario de Twitter, lo que a pie de calle se conoce como "tuitero".

    Hasta aquí todo bien, pero ¿y a mí quién me sigue?. Ahora hay que labrarse un futuro, empezar a escribir sobre alguna temática en concreto o sobre nada en particular. "Hola, ya estoy aquí", suele ser la frase mas usada para el primer tweet, pero luego nos salta un resorte en el cerebro que te dice "para que escribo si no me lee nadie".

    El usuario de a pie de Twitter habitualmente pasa por unas fases concretas:

    • Abrir una cuenta en Twitter
    • Dejar los primeros tweets
    • Abandonarlo porque nadie nos sigue y por ende, nadie lee lo que escribiremos.

    Pasado un tiempo recordamos que tenemos una cuenta y regresamos a ver si sigue activa después de un estado de latencia, y milagro, ya tenemos algunos que otros seguidores. Y la pregunta es "¿si no escribo nada como es que me siguen?".

    Google ha indexado tu página y por extraños motivos has aparecido el alguna recomendación y algunos usuarios han empezado a seguirte. Ya somos alguien, ya tenemos seguidores. Ahora hay que dar la talla, estar a la altura y empezar a escribir algo interesante.

    Y aquí comienza la verdadera aventura en Twitter. Elegir una temática principal, escribir una biografía en condiciones, quitarnos ese feo huevo del perfil y poner un avatar que nos identifique ante el resto.
    Poco a poco empezamos a tener algunos seguidores mas y ahora comienza la segunda fase, empezar a
    comprender Twitter y sus conceptos.
    Follow, ReTweet, Menciones, Favoritos, Listas, y sobre todo el tan temido al principio "Unfollow"

    Hay que tener claro una cosa, y es lo primero que debemos aprender. Twitter no es recíproco, no tienes que seguir a aquellos que te siguen, aunque al principio se hace como un modo de agradecer que te sigan llegará el momento que tengas que decidir a quien seguir y a quien no.
    Puede que llegue el día que sea un perfil muy relevante en Twitter y tengas cientos de miles de seguidores en Twitter y, obviamente, no puedes seguirlos a todos. Según un estudio se ha demostrado que es imposible leer a mas de 250 seguidores en Twitter.

    Claro que tampoco hace falta leerlo todo, y aunque hoy día Twitter va con nosotros a todas partes gracias a los smartphones es del todo imposible que leamos todos los tweets que publican aquellos a los que seguimos.

    Llegados a este punto hay que distinguir dos grandes grupos de usuarios:

    • El primero y mas importante, aquellos que emplean Twitter para escribir y para compartir  experiencias, fotos, frases, momentos... Y que además interactúan con las menciones que reciben.
    • El segundo son aquellos que sólo buscan un gran número de seguidores y usan el "follow back", el "te sigo, ¿me sigues?" desvirtuando de esta forma la esencia de Twitter.

    Conozco a gente que tiene 50.000 seguidores y que además sigue a 50.000 usuarios. Imposible, no me cuadra, no puedes leer ni responder a 50.000 personas. Pero si nos paramos a analizar su TimeLine te das cuenta que este usuario no interactúa con sus seguidores, básicamente, porque a sus seguidores les importa muy poco lo que escriba.

    ¿Que objetivo puede tener entonces conseguir miles de seguidores? Es fácil, usar tweets promocionados para conseguir algo de dinero. El problema está en como conseguir un gran número de
    seguidores en muy poco tiempo. La solución está en los "bots" que son capaces de enviar el mismo mensaje de petición de seguimiento a un gran número de seguidores evitando así la tediosa labor de escribir lo tweets uno a uno. 


    El spam es un método castigado por Twitter con la suspensión de la cuenta. En esto, la red social de microblogging es clara y tajante, suspenderá toda actividad de aquellas cuentan que sean sospechosas de enviar spam por medios propios o ajenos.

    Por eso, y desde mi modesto punto de vista, debemos evitar en la medida de lo posible incitar a otros usuarios a que nos sigan con multiples menciones.

    Lo que viene a continuación son una serie de consejos extraídos desde mi propia experiencia en Twitter:


    1. Usa un avatar (foto) y una biografía en tu perfil. Está demostrado que si explicas quien eres y que haces lograras un mayor número se seguidores basados en tus preferencias.
    2. No te obsesiones con el número de seguidores. Nunca caigas en la guerra de cifras, valen mas 100 seguidores que te lean, que 10.000 seguidores que no lean lo que escribes.
    3. Interactúa con tus seguidores en la medida de lo posible. Cuantos mas seguidores tienes será mas dificil, pero nunca dejes de hacerlo. Tus seguidores te lo agradecerán siempre.
    4. No copies los tweets de otro usuario, para ello usa la herramienta "retweet". Así darás a conocer a otro potencial seguidor a tus seguidores.
    5. No abuses del spam de tu página web o blog. Poner algunos links es válido, pero si eres muy activo y pones varios puede que tus seguidores dejen de dar relevancia a aquello que escribes.
    6. Piensa muy bien lo que escribes. 140 caracteres son lo justo para expresar una idea o para crear un malentendido.
    7. Cuida la ortografía y la correcta edición de los mensajes, Twitter no es un método de envio de SMS. Si tu idea no cabe en un Tweet, emplea los que necesites. 
    8. Comparte todo aquello que consideres interesante, no se trata sólo de hablar de un tema concreto. Tus seguidores sabrán mas sobre tí y sobre tus gustos. Pero tampoco satures el TimeLine contando todo lo que haces a cada momento. Queremos saber de tí, pero no queremos saber que hacer cada momento en tu vida.
    9. Usa las listas en la medida de lo posible para encuadrar usuarios y gustos. Aunque esta opción no es obligatoria si es muy recomendable si sigues a un número considerable de personas.
    10. Sigue a quien consideres de debas seguir, nunca te veas en la obligación de seguir a nadie por el motivo de ser tu amigo, tu compañero... Sigue a aquellos que tengan cosas interesantes para tí. Harán que tu TimeLine sea mucho mas agradable de leer.

    Este decálogo que acabo de dejaros está basado en mi corta experiencia en Twitter, llegué en 2009 y he pasado por todo esto que os he expresado. No soy amigos de dar consejos por aquello de "consejos vendo y para mí no tengo". Pero creo que siempre hay un momento para pararse a reflexionar y hoy ha sido ese momento.



    Sobre todos los consejos destacaría el que yo considero mas importantes. Interactuar, compartir, conversar. No sentirse nunca un "divo" de Twitter ni pretender ser un "snob", estos menesteres ya los hacen otros mejor que nosotros y son ellos a los que no debemos parecernos.

    Twitter es una estupenda herramienta para compartir ideas y conocimientos. Un medio donde conocer y darnos a conocer. Hagamos entre todos un Twitter mejor.
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  2. Todos los niños tienen la ilusión de tener una profesión en el futuro. Unos dicen que quieren ser policías, otros que médicos, algunos quieren ser maestros y otros quieren ser bomberos. Pero no recuerdo ahora haberle escuchado a ningún niño decir “de mayor quiero ser escritor”. Es normal. Los escritores no tienen una profesión apasionante que seduzca los intereses de un niño.

    Sin embargo, tampoco recuerdo ahora que quería yo ser de mayor. Está claro que fuera lo que fuese no lo he conseguido. Por que soy de esos muchos que trabajan por obligación y no por devoción. Y es mi trabajo el que me permite relacionarme con mucha gente a mí alrededor. Gente a la escucho para luego impregnarme de sus vivencias e ir aprendiendo que la vida, por desgracia, no es un camino de rosas para nadie.

    Hace tiempo tuve la suerte de conocer a una persona que entró a trabajar en el departamento donde yo por entonces realizaba las funciones de contable. Una chica que nada más verla supe que era distinta al resto de los que allí ya llevábamos un tiempo. Una chica que no tenía la misma forma de ver la vida como la tenemos el resto de los mortales. Yo, como siempre, cada vez que hay una persona nueva en el departamento, intento entablar conversación para ir conociendo como es, que le gusta, a que se dedica y sobre todo, saber que espera de la vida. Aunque no doy la impresión de simpático, ya que todos me dicen que soy muy serio (todo mentiras) y que cuesta entablar una relación conmigo dado el semblante serio que mi rostro refleja, me gusta conocer el “lado místico” de la gente que me rodea. Dicho de otro modo, mas que observar su aspecto físico, a mí me gusta observar el alma de las personas y sus sentimientos.

    Así conocí a Silvia. Un alma cautivadora. Una persona de un encanto especial que hace que cuando hablas con ella vuelvas a recordar que somos personas humanas y que tenemos un corazón al que cuidar y un espíritu al que alimentar. Silvia es de esas personas que contagian esa magia especial que tienen las personas que sin saber muy bien el terreno que pisan, tiene muy claro a donde quieren llegar. Aún puedo oír su voz diciendo “a mi realmente me gustaría ser escritora”. Yo la animaba una y otra vez para que no se olvidara de aquello, para que escribiera. Por que yo sabía que algún día llegaría a ser una gran escritora.

    Mi vida, ya organizada, no me permite relajaciones de ningún tipo. Pero recordé que a mi también me gustaba escribir y retomé la afición de nuevo. Me puse manos a la obra y de nuevo frente a mi ordenador comencé a escribir. Primero una letra, luego otra. Ya tenía una palabra y luego dos. Por fin la primera frase, luego otra y un párrafo completo. Y otro mas a continuación, casi una página y luego la siguiente. La euforia hacía que las palabras comenzarán a fluir una tras otra. De nuevo otra página me colocó en el centro del relato. Ya no podía parar, había que buscar un desenlace. El primer relato casi estaba a punto de caer. Repasaba lo escrito, mejor no tocar nada, así ya estaba bien. Por fin, el final. Tres tristes páginas daban punto y final a un relato que hablaba de una amiga de la niñez. Una tal Soledad que de mayor quería ser artista.

    Pasó el tiempo tan rápido que ni me enteré de el día que Silvia se fue a trabajar en algo mas acorde a sus tendencias. No era lo que le hubiera gustado, pero por lo menos estaría mas a gusto que con su anterior ocupación. Silvia empezó a escribir columnas de opinión en el diario local. Diario que yo compraba día tras día para leer su opinión. Hasta que un día, su columna desapareció sin previo aviso. Pasaron los días y ya no podía leer nada. Incluso llamé al periódico para interesarme y lo único que me dijeron es que ya no le interesaba lo que hacía y dejó de colaborar con ellos.

    Los años transcurrieron mansamente. Nada nuevo alrededor. La monotonía cotidiana era a veces suplantada con mis arrebatos de escritor amateur. Textos llenos de letras. Líneas llenas de pasión. Textos que pacientemente iba recopilando en mi ordenador y que pasado el tiempo leía sin prisas al calor de la chimenea para recordarme que a mi de mayor, me hubiera gustado ser escritor.

    Cierto día de verano, de esos de calor abrasador, recibí una invitación para una presentación de un libro. ¿Quién estaría interesado en que yo acudiera a la presentación de una obra literaria? De todas formas aquel día no tenía nada mejor que hacer, así que decidí tomarme un respiro y acudir a la cita. A una cita formal hay que acudir de una manera formal. Así que con traje de chaqueta me dispuse a asistir a la presentación. ¿Quién sería aquella persona que me invitaba de puño y letra a la presentación de su primera obra?

    El lugar elegido era un pequeño salón de actos de una entidad bancaria. Un sitio sobrio pero acogedor. Pocas personas y ninguna conocida. Mejor, así no tendría que andar saludando a unos y otros. Ya no podía esperar mas, tenía que saber de quien se trataba y me dirigí a la mesa donde se sentarían los contertulios a presentarnos la obra para ver de que manera podía averiguar quien era el autor de la obra.

    Exactamente, tal y como pensáis se trataba de Silvia. No me lo podía creer. Había conseguido su propósito, llegar a escribir su primer libro. Y me había invitado. Y aunque el acto en sí no fue muy largo me pasé el tiempo mirando como hablaba de su obra sin ni siquiera atender a sus palabras. 

    Luego, durante el pequeño ágape que nos ofrecieron tuve la oportunidad de saludarla tras años sin verla. Traía una copia de su obra entre sus manos y sin mediar palabra me la ofreció abriendo la portada y dejando entrever unas palabras manuscritas. La felicité y leí aquello que había plasmado en la dedicatoria de la obra. 

    Primero una letra y luego otra, una palabra y otra a continuación, una frase, un párrafo y ya no puedo parar de escribir”.



    Lo mismo que tantas veces le dije cuando me comentaba que veía muy difícil aquello de empezar a escribir. Su primer libro, que no fue el último por supuesto. Luego hubo muchos más. Todos escritos con la misma pasión. 

    La pasión que la llevó a conseguir su sueño, por que Silvia, de mayor, quería ser escritora.


    DEDICADO A UNA COMPAÑERA DE TRABAJO QUE UN DIA NO MUY LEJANO LLEGARA A SER LA MEJOR ESCRITORA QUE NUNCA HAYAIS CONOCIDO.
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