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  1. No me gusta el fútbol. Pero que no me guste una cosa no significa que no puede opinar sobre ella. Ya sabrás que te voy a hablar sobre el negro fin de semana que hemos vivido con la muerte de un aficionado en un enfrentamiento entre ultras de dos equipos.

    Definamos bien aficionado. AFICIONADO: Que tiene afición por algo. Que cultiva algún arte, deporte, etc... sin tenerlo por oficio.
    Así que de aficionado, este pobre desgraciado que este fin de semana ha perdido la vida tiene poco. Yo lo definiría mas bien como un fanático. Y volviendo a las definiciones nos encontramos: FANATICO: Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias y opiniones.

    Por tanto, definiré al fallecido Francisco J. Romero como un fanático del fútbol que acudió no a ver un partido de fútbol si no a participar en una batalla campal contra fanáticos de otro equipo.

    Al leer ayer la noticia me sorprendió ver que estos dos grupos se citaron por Whattsaps para quedar y pegarse antes del partido. Francisco deja esposa y dos hijos, de 4 y 19 años. Además no era un simple hincha, pertenecía a uno del grupos mas radicales de su equipo.

    Al margen de que fuese de este o del otro equipo aquí veo yo muchas lagunas, la primera y mas gorda es que la Policia sabía que esto iba a pasar y no envió efectivos para, al menos, intentar frenar este enfrentamiento. Que ni es el primero ni será el último, y que ya todos sabemos como acaban.

    Por otra parte no me entra en la cabeza que un padre de 43 años se meta en un berenjenal de tamañas dimanesiones que le haya llegado a costar la vida, pero que de no haber sido él el fallecido de seguro habría sido otro de los que allí se citaron para darse la del tigre para defender a capa y espada a su equipo.

    Tercero, no entiendo como el partido se llegó a celebrar. Ahora la LFP (Liga de Fútbol Profesional) indica que le fue imposible contantar con la RFEF (Real Federación Española de Fútbol) que es la encargada de comunicar al árbitro la suspensión del encuentro. Bagatelas. Si se está disputando un evento, o se está a las puertas de disputarse todos los organismos y federaciones tienen que estar disponibles por "lo que pueda pasar".

    Cuarto y último. No me entra en la cabeza que un tío casado, padre de dos hijos y con 43 años tenga la cabeza tan poco amueblada como para ir a darse una paliza con fanáticos del equipo rival.

    Al final, pasó lo peor que podía haber pasado, un fallecido. Da igual del equipo que sea, ha fallecido un fanático del fútbol. Un pobre diablo que ha antepuesto los ideales de su equipo a su familia que ya no le tiene. Un descerebrado que no ha sabido pensar con la cabeza y le ha podido mas la sangre caliente que la cabeza fría.

    Una pena. Una triste pena que haya vuelto a ocurrir algo que ya antes ha ocurrido y que a buen seguro volverá a ocurrir.

    La estupidez humana no tiene límites.
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  2. 18 de Abril de 2006

    23 junio 2014


    Llevo tiempo queriendo escribir sobre este día, se lo tengo prometido a mucha gente y creo que hoy es el mejor día para hacerlo.

    Aquel año (2006) las aguas bajaban turbias para la Fórmula 1. Tras la consecución del primer mundial de Fernando Alonso y después de vivir un año intenso en que la Fórmula 1 había invadido nuestros hogares el 2006 se tornó oscuro viendo algunos como el piloto asturiano podía volver a ganar de nuevo el campeonato.

    Muchos de los aficionados andaban refugiados en foros donde cada uno podía hablar de su equipo o piloto sin temor a ser vilipendiado por el resto. Pero había un foro en especial, el de la cadena que ofrecía por entonces las retransmisiones donde había un nutrido grupo de aficionados divididos en dos bandos donde mas que hablar de Fórmula 1 la tónica era hablar de Fernando Alonso, bien para alabarle, bien para insultarle.

    Sin embargo, en el trasfondo de ese foro había muchos aficionados que entraban por el mero placer de comentar las carreras y la competición en general. Muchos de ellos sabían de lo que hablaban y lo hacían muy bien, pero en un foro sin registro, donde tu identidad era suplantada en el momento que cerrabas la sesión era muy difícil tener un estado de cordura y mucho menos mantener un cierto orden y concierto.

    Siempre me interesó la Fórmula 1, pero no sólo el aspecto de la competición sino también el aspecto técnico, la cadena Telecinco con sus previos ayudó mucho en esto con la parte técnica de sus previos. Pero me seguía faltando algo, un sitio donde poder conversar tranquilamente, donde hablar con gente que estuviese por encima de mis conocimientos y aprender, lo que en definitiva siempre quise hacer, aprender.

    Los que me conocen de cerca desde hace tiempo saben que siempre ha sido mi pasión la Fórmula 1, que cuando Gené y De La Rosa competían yo los lunes llevaba las carreras grabas al trabajo en cintas VHS para compartirlas con mis compañeros. Había poca pasión por la competición, había que ayudar a crearla.

    Y entre las ganas de compartir esa pasión y las ganas de crear un sitio donde hablar, aprender, compartir y debatir se me ocurrió la idea de crear un foro. Un foro donde el registro fuese obligatorio para poder hablar, para que nadie pudiese usurpar la identidad y donde respetar unas mínimas normas de convivencia con el resto de la comunidad.

    Aquel día todo cambió en torno a mí, muchos de mis amigos que ya me conocían entraron a formar parte del foro, unos por curiosidad y otros por convicción propia. Y poco a poco tomó forma un proyecto que ya tiene 8 años caminando por la red.

    Luego, con el despliegue de las redes sociales vino Facebook y mas tarde Twitter, redes donde también me creé un perfil para seguir dando a conocer aún mas el mundo del motor.

    En estos ocho años me han llamado de todo, cosas buenas y cosas malas. A los que me han llamado cosas buenas y muchas exageradas no tengo otra cosa que no sean palabras de agradecimiento. A los que me han llamado cosas malas no tengo palabras para explicarles lo que se siente al ser humillado, insultado, plagiado...

    La primera fue cuando me enteré de que me acusaban que yo potenciaba el uso del foro porque con cada registro yo cobraba cinco euros del servidor. Del servidor lo único que he recibido en estos ocho años ha sido puntualmente la factura trimestral para el pago de los servicios. Mis colaboradores en el foro saben que siempre he sido reacio a mostrar cualquier tipo de publicidad en el foro y siempre me he negado a poner banners a los que la gente hace caso omiso y que lo único que hacen es ralentizar la carga de las páginas.

    Y ahora, después de unos años ya en Twitter me ha salido una mosca cojonera, un fake, una parodia, que algunos lo tildan de gracioso; no sé donde le verán la gracia a un tipo que busca la burla fácil en cada tweet que yo escribo. Que además no es uno, sino que es un famoso grupo de gente bien conocida y seguidas en Twitter.

    Y me da pena, porque de ese grupo yo admiro a muchos por no decir a todos, por su sabiduría, por su manera diferente y divertida de ver este mundo de los "cochecitos de colores".

    Y que ya da igual, porque en el fondo y después de mucho pensar puede que me lo merezca, releyendo lo escrito se puede interpretar a veces algo de prepotencia en mis escritos.

    Los que me conocen de cerca saben muy bien que siempre estoy dispuesto a dar lo que haga falta, a intentar explicar lo que no se sabe, a seguir aprendiendo día a día para luego poder compartir lo aprendido.

    Y de todo esto me ha salido un grano allí donde dijimos.

    Sólo diré una cosa. A día de hoy lo único que tengo ganas es de alejarme para siempre de las redes sociales y volver a escribir en el foro y en mi blog. Dejar de compartir cada domingo de carreras intentando descifrar las carreras leyendo esos números que marcan los tiempos del vuelta a vuelta para hacerlos mas comprensibles. Dejar de perder mi tiempos con los análisis de los tiempos de viernes y sábados para aventurar que es lo que puede pasar el domingo en la carrera. Aventurar una previsión, casi siempre equivocada, para hacer comprender un poco que la Fórmula 1 también son matemáticas.

    Hoy, 23 de Junio de 2014, escribo estas palabras para deciros que me siento derrotado, humillado y vencido. Que las burlas, cuando vienen con mala sangre hacen mucho daño. Nunca, bajo ningún concepto, he tolerado las burlas hacia los demás, y de ser bueno he pasado a ser tonto. Quizás un poco menos de condescendencia hacia ciertas personas me hubiese ahorrado muchos disgustos.

    Pero aquel que nace payaso, muere payaso.


    Vuestro seguro servidor, José Antonio Fernández
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  3. Veinte años no son nada

    05 junio 2014




    Hoy es 5 de Junio de 2014, una fecha que para todos pasará inadvertida pero que sin embargo para mí significa toda una experiencia de vida.

    Hoy, 5 de Junio de 2014 hace 20 años que contraje matrimonio con María Jesús, mi compañera de viaje.

    Resumir todo lo que ha pasado en nuestras vidas en unas pocas palabras sería muy complicado, han sido tantas las experiencias, las sensaciones , las vivencias que necesitaría otros 20 años para describirlos con todo detalle. Pero no hará falta, porque mirando hacia la balanza del destino lo positivo pesa mucho mas que lo negativo que a fin de cuentas es lo que importa.

    En 20 años he aprendido mucho, tanto que he aprendido a ser, sobre todo, un poco mejor. Con mi esposa he pasado por buenos y malos momentos, pero sobre todo en el recuerdo tanto reciente como lejano sólo conservo los buenos para sonreírme en mi soledad y los malos para aprender a mejorar.

    Del fruto de nuestro matrimonio llegaron primero José Antonio, que ya tiene sus 18 años y Jesús con sus 11 años. Con ellos he podido disfrutar plenamente, enseñar lo vivido y aprender de ellos.

    En lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad. Ella siempre ha estado a mi lado, yo siempre he estado a su lado.

    Así nos lo prometimos y así lo estamos cumpliendo.


    A mi compañera de viaje, Felicidades, pero sobre todo, Gracias.
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  4. El olor de las rosas

    09 febrero 2014

    Quizás el título de esta entrada sea un poco raro, pero es algo que llevo observando hace tiempo. Me refiero al ritmo de vida que llevamos, y me incluyo.

    Vivimos pendientes de la interacción y nos perdemos muchos detalles de la vida cotidiana. Y esto viene a cuento porque me he vuelto a encontrar con una persona que me presentaron hace ya un año aproximadamente.

    Antonio, persona de nombre simple, de refinados modales y de cultivada cultura me causó una grata impresión aquel día que nos presentaron. Amablemente se ofreció para tomar un café argumentando que un simple saludo se queda en un contacto, pero que acompañado de un buen café o de una buena copa puede convertirse en una amistad. Además se refuerza el contacto humano haciendo mas fácil que el próximo encuentro sea mas abierto y no se cae en la situación tan incómoda de decir para nuestro interior "¿Donde he visto yo a esta persona antes?".

    Antonio es una de esas personas que son capaces de pasar completamente desapercibidas por la vida y sin embargo también son capaces de cautivarte en un instante con alguna de sus acciones.
    Me sorprendió ver que durante toda nuestra conversación no usó su teléfono móvil, de hecho, lo único visible que portaba era un libro. Es raro encontrar a personas que durante casi una hora no miren ni una vez su móvil. A modo de despedida y para no perder su contacto le pedí su número de móvil, con mi móvil en la mano esperé para anotarlo cuando me dijo:

    - Yo no tengo teléfono móvil, te puedo dar mi teléfono fijo y mi email, pero no uso teléfono móvil.

    Me quedé estupefacto:

    - Pero ¿cómo puedes vivir sin móvil? ¿Y si alguien te necesita o tiene la urgencia de ponerse en contacto contigo?

    - No tengo tal necesidad, realmente nunca existió esa necesidad. La necesidad de estar siempre en contacto la hemos creado nosotros en base a la tecnología, no es necesario estar siempre conectado, sin embargo tenemos la imperiosa necesidad de estar siempre "on line", ¿se dice así, verdad?

    La verdad, conocer hoy en día a una persona de mi edad que no usa el móvil es, cuanto menos, curioso. Así que ya no podía dejar escapar la oportunidad y tomamos una copa tras el café.

    Me contó que habitualmente no usa su coche sino el transporte público porque le gusta mirar a las personas, lo que hacen, lo que dicen. Me contó que suele pasear mucho sin prisas, no por deporte sino por el puro placer de pasear y admirar el entorno. Y a ratos leer un libro, un libro que siempre le acompaña.

    Me cautivó, yo reconozco que con el ritmo de vida que llevo me sería muy difícil no ir sin mi móvil encima.

    Pero no acabó la cosa aquí, al salir de la cafetería tuvimos que cruzar un paso de peatones señalizado por un semáforo. Y el hablaba pausadamente mientras el semáforo se puso en verde, pero no se movió, cruzó toda la gente que estaba a nuestro lado pero nosotros no, de tal forma que el semáforo se volvió a poner en rojo. Y entonces dijo:

    - ¿Has visto? Todo son prisas, nadie se ha parado a mirar aquel pobre ciego que está en la acera de enfrente esperando pacientemente la ayuda de alguien. Parece que está vendiendo cupones, pero no es así porque lleva el bastón asido y apoyado en la acera.

    Sorprendido miré a un señor con un largo bastón blanco en la mano derecha y una larga tira de cupones en la izquierda. No estaba vendiendo cupones, estaba esperando ayuda. Triste, pero cierto, nadie le ayudó. Cruzamos en el siguiente verde y Antonio y yo ayudamos al vendedor de cupones a cruzar sin riesgo.

    Antonio, al despedirse por primera vez me dijo que lo triste de este mundo es que ya nadie se para a mirar los pequeños y maravillosos detalles que nos rodean, esos detalles que hacen que afloren nuestras emociones. Ya nadie se detiene a oler las rosas.



    De vuelta al coche crucé un parque, en él había rosas y me acerqué dudando, quería comprobar si el olor de las rosas era tal y como yo lo recordaba.

    Afortunadamente así fue, las rosas no han perdido su fragancia.
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