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  1. La Blanca Oscuridad

    06 julio 2015

    Me decía hace un rato un amigo "Pa ti es la vida compadre", y me quedé pensando en la imagen que doy al exterior.

    Imagen de un tío que va sonriente por la vida, con mis locuras, con mis payasadas, con mi frases de buenos días cada mañana. Pero no es oro todo lo que reluce, ¿pensáis que mi vida es toda de color de rosa? Nada más lejos de la realidad.

    Todo esto tuvo un punto de inflexión, un momento de cambio. Hace ahora casi un año, concretamente el 19 de Julio, aconteció en mi vida el punto y final a un momento amargo que duró casi tres meses. Algo que me hizo recapacitar sobre que hacía, como iba por el mundo y que debía cambiar.

    Es complicado de explicar en unas pocas líneas, pero para que os hagáis una idea yo iba diciendo a la gente mis penas, mis problemas... y no. La gente no quiere escuchar nuestros lamentos, bastante tienen ya con los suyos como para encima ir escuchando sin pedirlo los ajenos. Cada uno tiene sus propios problemas y los sobrelleva como buenamente puede y le dejan.

    Amargamente me tocó aprender el significado de una expresión que no entendía "ser patético". Si, eso de ir contando los problemas e ir dando pena por la vida. Un grupo de gente se percató de ello, y de otras cosas, y me lo plantaron en la cara. Pero cuando estás ciego ves poco más allá de tus narices, y yo no supe verlo hasta pasado un buen tiempo.

    No les doy la razón a ese grupo de gente, porque las formas no me parecieron del todo correctas, ya que fui el punto de mira y objeto de risas de mucha gente.

    Sin embargo, comprendí que el problema venía desde dentro y había que hacer algo y cambiar. Y me aislé para reflexionar dejando de lado algunas cosas que hasta entonces hacía para poder pensar con más claridad. Mi querida radio, cuanto la echo de menos.

    Se acabó, lo entendí, no hay que ir por la vida dando pena. Hay que ir dando alegrías, que bastantes problemas tiene ya cada uno como para encima tener que cargar con los demás.

    Octubre fue el mes de prueba y Noviembre el mes del proyecto. Acabé para siempre de dejar de plantar mis problemas en la cara de la gente y decidí plantar sonrisas en los rostros grises de los que a diario me rodean, de los que a diario me leen; que no son pocos.

    Y ocurrió, ocurrió que la gente de buenas a primeras empezó a sonreírme más, a darme los buenos días a mí paso y devolverlos con una sonrisa.

    En Navidad, la peor de las épocas en la tienda, andaba yo cabizbajo por tener que estar todo día en la tienda encerrado con mis clientes. Una mañana me encontré con mi amiga Loli y me contó que ellos pasarían las navidades en un hospital en otra ciudad, su sobrino había tenido una recaída fuerte y tenía que tenerlo ingresado hasta pasado Reyes para observarlo. Miserable de mí, quejarme por tener un trabajo al que poder asistir día a día. Miserable de mí, quejarme porque podía ver a mi familia todos los días al salir de trabajar.

    Entendí poco a poco en este tiempo que la gente no busca que le vayas contando tus problemas, que la gente lo que quiere es simplemente ser escuchada con un poco de atención.

    Y te das cuenta que -como dice la fábula "detrás de ti siempre viene alguien aprovechando los despojos que tú vas dejando"- y que la frase "mal de muchos consuelo de tontos" hay que cambiarla por un oído que escuche y un corazón que comprenda.

    Supongo que esto que escribo a la mayoría os sonará a chino, pero a mí me ha servido para recibir más sonrisas, más besos y más abrazos. Traducido es más felicidad recibida y, a la postre, más felicidad devuelta.

    A todos los que habéis contribuido de una forma y otra a que mi oscuridad sea un poco más luminosa, a que mí luz contribuya a iluminar la oscuridad de otros... gracias.
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